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Buena crisis

Buen día a todos!

Compartimos hoy una cita extraída del libro recién incorporado a nuestra tienda online Buena Crisis, del genial filósofo Jordi Pigem. Palabras más apropiadas que nunca para los tiempos que corren… como nos dice Jordi, ¡buena crisis para todos!

 

Crisis viene del griego krinein (decidir, distinguir, escoger), raíz también de crítica y criterio. Durante las crisis resulta decisivo saber usar nuestro mejor criterio. Krisis es la palabra que usaba Hipócrates para señalar el momento decisivo en el curso de una enfermedad, cuando la situación súbitamente mejora o empeora. Esta acepción médica es el único sentido que crisis tuvo en latín y en la mayoría de lenguas europeas hasta principios del siglo XVII.

Durante siglos se ha hablado con toda naturalidad de la buena crisis que conduce a la curación del enfermo. En su sentido original una crisis es una oportunidad de curación. En nuestro caso el enfermo es el sistema: nuestra crisis global es, por tanto, una oportunidad de sanar un sistema obsoleto, cuyas patologías hasta ahora habían quedado enmascaradas por la bonanza económica y los espejismos del consumo.

Los años venideros están llamados a ser un rito de paso para humanidad y la Tierra, un tiempo crucial en el largo caminar de la evolución humana. Podemos imaginar que participaremos en transformaciones radicales y muy diversas, en amaneceres sorprendentes y crepúsculos intensos, y que el colapso de las estructuras materiales e ideológicas con las que habíamos intentado dominar el mundo abrirá espacios para la aparición de nuevas formas de plenitud.

En este rito e paso del final de la modernidad una mala crisis nos conduciría a extender la sed de control, la colonización de la naturaleza y de los demás y nuestro propio desarraigo. Una buena crisis, en cambio, nos conducirá a un mundo postmaterialista, en el que una economía reintegrada en los ciclos naturales está el servicio de las personas y de la sociedad, en el que la existencia gire en torno al crear y celebrar en vez del competir y consumir, y en el que la conciencia humana no se vea como un epifenómeno de un mundo inerte, sino como un atributo esencial de una realidad viva e inteligente en la que participamos a fondo. Si en nuestro rito de paso conseguimos avanzar hacia una sociedad más sana, sabia y ecológica y hacia un mundo más lleno de sentido, habremos vivido una buena crisis.

Buena crisis y buena suerte.

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17 de abril de 2020 – Darse Cuenta

Queridos amigos,

ante la situación excepcional en la que nos encontramos, y en la medida en la que nuestras complicadas circunstancias laborales o personales nos lo permiten, hemos resuelto dedicar los medios de difusión a nuestro alcance a compartir información, trabajos y referencias en relación a las diferentes dimensiones o caras del prisma de la actual crisis, con el propósito de apoyar al esfuerzo de investigar por nosotros mismos como individuos, como comunidades, como gente, y no quedarnos únicamente con la versión de los hechos bombardeada a diario por los mal llamados “medios de comunicación” y las grandes instituciones políticas y sanitarias.

Consideramos, además, que dicha versión o interpretación de los hechos es no sólo un gran error, sino parte fundamental del problema, casi podríamos decir que el problema mismo. No resulta cómodo ni fácil expresarlo,  pero entendemos que a través de una combinación de intoxicación informativa aguda (el bombardeo intensivo de los medios y las instituciones internacionales de prestigio controladas por la industria) e intoxicación informativa crónica (el condicionamiento de paradigmas o formas de ver el mundo arraigadas en la sociedad moderna y los referentes institucionales del conocimiento) se ha construído una visión disfuncional de la realidad que ha hecho posible la cadena de acontecimientos a la que asistimos. Este tipo de fenómeno en esencia no nos resulta novedoso, tras diez años de recorrido de un proyecto editorial y cultural que nació, precisamente, con el propósito de profundizar en la comprensión y el darse cuenta de estos puntos ciegos estructurales de nuestra sociedad que aprisionan la consciencia y condicionan la vida… y en la exploración de lo que hay más allá de ellos.

Sin embargo dos valoraciones nos han motivado a plantear este nuevo enfoque en nuestra actividad para centrarnos en la actual crisis, siempre desde la perspectiva de nuestro trabajo sobre los paradigmas y la visión del mundo en la sociedad, recogiendo las obras y aportaciones de un amplio círculo de investigadores y colaboradores que son el alma real de este proyecto.

En primer lugar hemos valorado el carácter excepcionalmente agudo de la crisis que estamos viviendo, y  la gravedad de sus implicaciones sociales, tanto las actuales y reales que ya se han desplegado como, especialmente, las potenciales y futuras que podemos prevenir.  Ante todo en cuanto a la vulneración de las libertades del individuo y el colectivo, pero también en cuanto a su impacto de muchas maneras en la salud, la economía, las relaciones personales y sociales, los proyectos y en definitiva la vida de nosotras las personas y las comunidades humanas.

Finalmente, no hemos podido obviar la oportunidad que representa esta crisis desde el punto de vista del despertar de la consciencia, para ese “darse cuenta”, en general y en cualquier ámbito de la vida en tanto que las crisis siempre son una oportunidad para ello, y en concreto y particular con respecto a varios campos concretos que llevamos años investigando y difundiendo desde Cauac y que tan candentes se han vuelto de pronto en la presente situación…

Crisis, creatividad y crecimiento tienen una raíz común. Apoyémonos, colaboremos, cooperemos para sacar lo mejor de este momento, como dicen los ancianos nativos de Norteamérica, por todas nuestras relaciones! Ahó metakuye oyasin